La generación de electricidad a partir de energía nuclear comenzó en los años 50. En la actualidad existen 438 reactores nucleares en el mundo. EEUU tiene 109, seguido de Francia con 55, y Japón con 45. Otros 33 están en fase de construcción. Desde que EE.UU. atacara con bombas atómicas a Japón en agosto de 1945, otras cuatro naciones han entrado a formar parte del "nuclear club": URSS(1949), Reino Unido(1952), Francia(1960) y China(1964).

Estos países han desplegado armas que pueden ser utilizadas tanto en el campo de batalla (tácticas), como en el teatro de guerra (alcance intermedio/medio), como entre los distintos continentes (estratégicas). Estas últimas competen, principalmente, a las superpotencias (EE.UU. y URSS), que llevan a cabo un sistema de disuasión conocido por el nombre de Mutual Assured Destruction (MAD): Si una de las potencias ataca a la otra empleando armas nucleares, la nación víctima del ataque tiene la capacidad de amortiguar la primera agresión y responder a ella utilizando armas de represalia, invulnerables a un ataque sorpresa, que principalmente están constituidas por los submarinos que se ocultan en áreas profundas de los océanos de todo el mundo. Existen ocho sistemas principales de lanzamientos nucleares:


Proyectiles balísticos intercontinentales (ICBM)
, que pueden llegar a tener un alcance de 14.800 km. Armas estratégicas.

Proyectiles balísticos de lanzamiento submarino (SLBM), a bordo de submarinos nucleares (SSBM), con alcances máximos de 9.100 km. Armas estratégicas.

Bombarderos de largo alcance, que pueden llegar a cubrir una distancia de 12.800 km. Armas estratégicas o para teatro de guerra.

Proyectiles balísticos de alcance intermedio/medio (I/MRBM), con una trayectoria máxima de 5.000 km. Armas para teatro de guerra.

Bombarderos de medio alcance, que cubren distancias de hasta 11.000 km. Armas para teatro de guerra.

Proyectiles balísticos de corto alcance (SRBM), con trayectorias máximas de hasta 900 km. Armas tácticas o para teatro de guerra.

Aviones de corto alcance, que cubren distancias de hasta 3.800 km. Armas tácticas o para teatro de guerra.

Artillería con alcance de hasta 21,6 km. Armas tácticas.

Las ojivas que se insertan en dichos armamentos pueden producir explosiones cuyo alcance fluctúa entre 1 megatón (MT), en el caso del SS-11 Sego ICBM ruso, que puede llegar a cubrir una trayectoria de 13.000 km, y 0,5 kilotons (KT), como la que puede ocasionar el obús autopropulsado americano M-110 de 203 mm, cuyo alcance es de 18 km. Un KT equivale a 1.000 toneladas de TNT, y un MT a un millón de toneladas de TNT. Los ICBM y SLBM están provistos de ojivas múltiples, conocidas con el nombre de MIRVs (multiple independently targetable re-entry vehicles), el SS-18 Satan ruso posee 10 ojivas MIRV en cada misil.

El equilibrio que proporciona la política de disuasión puede quedar desestabilizado por varios factores que fuercen a una de las partes a defenderse del ataque enemigo y a preservar su capacidad de infligirle un castigo. En marzo de 1983, el entonces presidente de EE.UU., Ronald Reagan, anunció la intención de su gobierno de desplegar un sistema defensivo con base en el espacio -Strategic Defense Iniciative (SDI o "Guerra de las Galaxias")- que empleaba armas de rayos láser y de partículas cargadas, diseñadas para destruir cabezas nucleares soviéticas dirigidas a los EE.UU., en su trayectoria orbital.

A causa de las enormes inversiones y estudios de investigación que este plan precisa, es poco probable que pueda ser desplegado antes del siglo próximo. Mientras tanto, los soviéticos continúan desarrollando sus propias investigaciones.

El miedo a que un desequilibrio en los arsenales armamentísticos pudiera conducir a la posibilidad de que una de las dos partes resultara vencedora en un conflicto nuclear, ha dado origen a las negociaciones y acuerdos sobre el control de dichas armas. Entre 1969 y 1972, las superpotencias han llevado a cabo las Conversaciones SALT (Strategic Arms Limitation Talks), sobre la limitación de armas estratégicas, que han originado un conjunto de medidas conocido como SALT I (1972), que delimitó un "techo" común para el número de armas desplegadas por ambas partes. Las SALT II (1979) intentaron rebajar este techo, pero no fue aceptado por EE.UU. una vez que los rusos invadieron Afganistán (diciembre de 1979). Las posteriores negociaciones, conocidas como START o Strategic Arms Reduction Talks, han fracasado momentáneamente en el intento de llegar a un acuerdo estable; a pesar de ello, las superpotencias firmaron, en diciembre de 1987, un tratado conocido como INF o Intermediate Nuclear Forces, que recorta el número de armas de alcance medio instaladas en Europa.

Guerra convencional

Se conoce como guerra convencional a los conflictos bélicos que se llevan a cabo sin acceder o recurrir a las armas nucleares, y que se desarrollan con el concierto de las fuerzas armadas de diferentes Estados internacionalmente reconocidos. En el siglo XX, la guerra convencional ha adoptado diversas formas.

Guerra total.- Son las guerras en las que se persigue la completa destrucción del enemigo, utilizando todas las armas de que se dispone y empleándolas tanto contra objetivos militares como civiles, allí donde se encuentren. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) poseía ciertos elementos de totalidad, aunque haya sido la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) el conflicto bélico más cercano a la guerra total jamás mantenido en la Tierra. Con la llegada de las armas nucleares, la guerra total se ha equiparado a la destrucción nuclear completa, aunque países que no posean armamento nuclear puedan aún involucrarse en conflictos bélicos en forma de guerra total sin armas nucleares.

Guerra limitada.- Son aquellas que se desarrollan restringiendo las armas utilizadas, y que se combaten por lo general entre países con capacidad nuclear que deciden no emplear sus arsenales nucleares. Otro tipo de limitaciones acordadas pueden referirse a las zonas geográficas, a nivel de las fuerzas armamentísticas o a los objetivos. Como ejemplos caben citar la Guerra de Corea (1950-1953), la guerra de Vietnam y la Guerra de las Malvinas/Falklands (1982).

Guerra local.- Son las guerras que se combaten entre países no nucleares. Como ejemplos se destacan las diversas Guerras Arabe-Israelíes (1948, 1956, 1967, 1973 y 1982) y la Guerra de Irán-Irak (1980-1988). A pesar de la ausencia de armas nucleares, guerras como éstas pueden asolar a los países enfrentados, puesto que éstos se emplearán en la contienda hasta el límite de sus fuerzas.

Siempre existe el peligro de que las guerras convencionales alcancen el nivel de confrontación nuclear, bien porque en ellas intervengan países con capacidad nuclear o porque éstos se vean arrastrados a la guerra por sus aliados, carentes de este tipo de armamento. El mayor riesgo parece asentarse en Europa, donde las fueras de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y del Pacto de Varsovia se hallan enfrentadas, centradas cada una de ellas alrededor de una superpotencia rival.

Principales conflictos bélicos desde 1945 hasta 1990

Se estima que desde 1945 se han llevado a cabo en todo el mundo más de 130 enfrentamientos bélicos, cuyas intensidades oscilan desde escalas muy bajas (insurrección: I) hasta guerras convencionales a gran escala (Guerra G). La relación que se ofrece a continuación refleja las más importantes.

1945-1948. Palestina: Grupos judíos contra Gran Bretaña; se produjo la retirada inglesa y la creación del Estado de Israel.

1945-1949. Guerra civil china: Los chinos nacionalistas (con la ayuda de EE.UU.) contra los chinos comunistas. La contienda finalizó en 1949, con el establecimiento del Estado comunista y la retirada de los nacionalistas a Taiwan y otras islas menores.

1945-1949. Guerra civil griega: Nacionalistas contra comunistas; victoria nacionalista.

1946-1954. Filipinas: Gobierno contra comunistas; victoria del Gobierno.

1946-1954. Primera Guerra de Indochina: Francia contra el Viet Minh comunista; culminó en la batalla de Dien Bien Phu, con la derrota de los franceses.

1948-1949. Guerra de independencia israelí: Israel contra Egipto, Transjordania, Siria, Irak y el Líbano; victoria israelí.

1948-1960. Malaya: Gran Bretaña contra los comunistas malayos; victoria de los nacionalistas e independencia.

1950-1953. Guerra de Corea: Corea del Norte y China contra las fuerzas de las Naciones Unidas; el 25 de junio de 1950 Corea del Norte invadió Corea del Sur; en noviembre de 1950 se produce la intervención China; armisticio el 27 de julio de 1953.

1952-1960. Kenya: Gran Bretaña contra los insurgentes del Mau Mau; victoria de los nacionalistas e independencia.

1954-1962. Argelia: Nacionalistas contra los franceses; independencia de Argelia en 1962, retirada de Francia.

1955-1959. Chipre: Gran Bretaña contra los insurgentes greco-chipriotas de la EOKA; independencia chipriota posterior a la retirada británica a las Sovereign Base Areas.

1956. Suez: Gran Bretaña, Francia e Israel contra Egipto; el alto al fuego fue acordado por la presión internacional (principalmente los EE.UU.).

1956-1959. Cuba: Gobierno contra los insurgentes comandados por Fidel Castro; victoria de los insurgentes.

1957-1980. Rodesia/Zimbabwe: Nacionalistas contra los gobiernos británicos/Rodesiano blanco; victoria nacionalista.

1959-1975. Segunda Guerra de Indochina: Norvietnamitas y Vietcong contra survietnamitas y americanos, intervención directa de EE.UU.: 1965-1973; victoria norvietnamita en 1975.

1960-1967. Congo/Zaire: Facciones nacionalistas; intervención de las Naciones Unidas.

1961-1975. Angola: Nacionalistas contra los portugueses; victoria nacionalista, seguida de una guerra civil.

1962. Guerra Sino-India: China comunista contra India; numerosos incidentes fronterizos; alto al fuego.

1962-1966. Brunei/Borneo: Malaysia (con la ayuda británica) contra Indonesia; alto al fuego en 1966.

1964-1967. Aden: Nacionalistas contra Gran Bretaña; Gran Bretaña se retiró y la independencia fue seguida de una guerra civil.

1964-1975. Mozambique: Nacionalistas contra portugueses; victoria nacionalista, seguida por una guerra civil.

1965. Guerra Indo-Paquistaní: India contra Paquistán; alto al fuego supervisado por las fuerzas de las Naciones Unidas.

1965-1975. Omán/Dhofar: Gobierno (con la ayuda británica a partir de 1970) contra los insurgentes marxistas; victoria del gobierno.

1967. Guerra de los Seis Días: Israel contra Egipto, Jordania y Siria; ocupación Israelí del Sinaí, del West Bank y de los Altos del Golán; alto al fuego de las Naciones Unidas.

1967-1970. Guerra Civil de Nigeria: Nigeria contra los secesionistas del Biafra; victoria de Nigeria.

1969. Irlanda del Norte: Gran Bretaña contra los insurgentes republicanos.

1971. Guerra Indo-Paquistaní: India contra Paquistán; victoria de la India y creación del Bangladesh (antes Paquistán Oriental).

1973. Guerra del Yom Kippur: Israel contra Egipto y Siria; victoria de Israel.

1975. Guerra Civil del Líbano (I/G): Cristianos contra facciones islámicas; intervención de Siria en 1976; invasión del Sur del Líbano en 1982.

1976. Guerra Civil de Camboya (Kampuchea): Facciones comunistas; genocidio del Pol Pot, 1976-1979; invasión vietnamita 1978-1989.

1979. Afganistán: Comunistas (con la ayuda rusa) contra los nacionalistas mujahaddines; invasión soviética en 1979; retirada en 1989.

1979. Nicaragua: Gobierno sandinista contra los "Contras" asistidos por EE.UU.; elecciones generales en 1990, con derrota sandinista.

1980-1988. Guerra Irán-Irak (Guerra del Golfo): Irán contra Irak; invasión iraquí de Irán en septiembre de 1980; alto al fuego en 1988.

1980-1990. El Salvador: Gobierno (con la ayuda de EE.UU.), contra los insurgentes (guerrillas).

1982. Guerra de las Malvinas/Falklands: Gran Bretaña contra Argentina; victoria británica; conversaciones de paz en 1990.

1990-1991. La Guerra del Golfo: En agosto de 1990 tropas iraquíes invaden el emirato de Kuwait. Estados Unidos encabeza una reacción mundial fulminante que lleva a una acumulación de tropas y material bélico sin precedentes, hasta que finalmente, superado el ultimátum de Naciones Unidas y tras el fracaso de la diplomacia, la noche del 17 de enero de 1991 empiezan a caer las bombas sobre Bagdad. Ver Fotos

1991-1998. La guerra en Croacia y en Bosnia y Herzegovina

Casi inmediatamente después del éxodo de los kurdos del norte de Iraq en 1991,el ACNUR se enfrentó a otra emergencia humanitaria de grandes proporciones,en esta ocasión en los Balcanes.10El violento desmembramiento de la RepúblicaFederal Socialista de Yugoslavia, que comenzó en junio de 1991 con la declara-ción de independencia de Eslovenia y de Croacia, desembocó en la mayor crisisde refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Los combates estalla-ron primero en Eslovenia, pero su alcance fue limitado y duraron sólo unos días.

El primer estallido de violencia importante tuvo lugar en Croacia, donde residíauna población minoritaria de más de medio millón de serbios. Tras la declaraciónde independencia de Croacia, el ejército yugoslavo y paramilitares serbios se hicie-ron rápidamente con el control de un tercio del territorio croata.

En Croacia fue evidente por primera vez el violento y funesto fenómeno al que después se daría de manera eufemística el nombre de «limpieza étnica». Al principio, miles decroatas fueron expulsados de las zonas que quedaban bajo el control de los serbios.Posteriormente, las fuerzas croatas obligaron a miles de serbios a abandonar sushogares.

En Croacia, sólo en 1991, unas 20.000 personas perdieron la vida, másde 200.000 refugiados huyeron del país y unas 350.000 personas se convirtieronen desplazados internos.

2003 invasión a Irak: La invasión a Irak emprendida por el gobierno de Bush en marzo del 2003 tenía entre sus principales objetivos, según la propia administración norteamericana, reducir el terrorismo internacional y aumentar la seguridad de los Estados Unidos, además de eliminar a Saddam Hussein y destruir su armamento de destrucción masiva. Sin embargo alzarse con el control del segundo país productor de petróleo debe considerarse como el más fuerte de los argumentos que llevo a Estados Unidos a iniciar la invasión. Ver fotos.

Armamento nuclear y desarme

Las primeras bombas atómicas están basadas en la teoría, formulada por primera vez por el químico alemán Otto Hahn (1879-1968) en 1938, según la cual si se bombardeaban con neutrones los tomos de un elemento pesado como el uranio, éstos se romperían y crearían una reacción (fisión nuclear), lo cual liberaría una enorme cantidad de energía. Con la bomba de Hiroshima se logró esta reacción disparando un trozo de material fisible (uranio 235) contra otro. La bomba de Nagasaki, por su parte, hizo "implosionar" un revestimiento exterior de TNT contra el material fisible. Los resultados fueron prácticamente los mismos: calor, onda expansiva y un destello cegador de luz capaz de provocar una devastación total.

La proliferación de armas nucleares

Otros países intentaron emular los logros de Estados Unidos. En 1949, la Unión Soviética consiguió su primera explosión, que fue seguida, en 1952, por un logro similar del Reino Unido. Francia se unió al "club atómico" en 1960 y china en 1964. Para entonces, la investigación nuclear había producido la bomba termonuclear (bomba de hidrógeno), que fue probada por primera vez por Estados Unidos en 1952, En la bomba termonuclear, los núcleos de hidrógeno, de deuterio y de tritio o litio se fusionan (fusión nuclear), bajo la presión de una explosión que libera millones de toneladas (megatones) de TNT.

Aunque no fueran más de un megatón, estas explosiones cegarían a un ser humano hasta a 160 kilómetros de distancia, y devastarían todo tipo de vida en un radio de seis kilómetros cuadrados.

Nadie ha usado jamás una bomba termonuclear dado que la mera posesión de estas armas ha obligado a los países a cambiar de actitud con respecto a la guerra. Tradicionalmente se ha usado la fuerza para alcanzar un objetivo político, a menudo después de que todos los otros métodos de persuasión hayan fracasado. Pero en la actualidad los resultados de una política de este tipo serían tan devastadores que equivaldrían a infligirse una autoderrota, simplemente porque el adversario podría utilizar el mismo tipo de respuesta nuclear. Por ello las potencias nucleares empezaron a utilizar sus armas como elemento disuasorio del uso de la fuerza, amenazando con un ataque nuclear para mover al adversario a la reconsideración de cualquier tipo de situaciones desequilibradoras. En los primeros años de la era atómica esta estrategia se manifestaba en un solo sentido, dado que Estados Unidos tenía el monopolio de la capacidad de fabricar y lanzar estas bombas. Sin embargo, a partir de que la Unión Soviética alcanzó el mismo estatus, a mediados de los años 60, surgió una dramática paridad entre las superpotencias.

La destrucción mutua asegurada y sus defectos

Esta situación condujo al desarrollo de la teoría denominada MAD (Destrucción mutua asegurada; MAD: "demente" en inglés), según la cual cada bando tenía la capacidad de soportar una primera andanada nuclear por sorpresa, pero además era capaz de conservar suficientes armas atómicas como para responder, en una acción de represalia, con un potencial igualmente devastador. Así, si los soviéticos atacaban primero con la intención de destruir las bases de los ICBM de Estados Unidos, este país probablemente tendría aún suficientes ICBM, así como bombarderos tripulados y SLBM, para responder masivamente al ataque.

La teoría MAD estaba basada en la conservación de un frágil equilibrio, dado que si una parte tenía los medios para llevar a cabo un primer golpe devastador que privara a la otra de su capacidad de respuesta, o desarrollaba sistemas defensivos que la mantuvieran sustancialmente protegida contra los ataques, la disuasión habría fracasado. Ambas superpotencias intentaban perfeccionar la precisión de sus armas nucleares, haciéndolas capaces de buscar y destruir cada vez más blancos específicos en un ataque nuclear. Hacia fines de los años sesenta, Estados Unidos experimentaba con los MRV (misiles de cabezas múltiples), que permitían a los misiles llevar hasta cinco cabezas nucleares independientes. Éstas luego se convirtieron en los MIRV (misiles de cabezas múltiples e independientes), cada uno de los cuales era capaz de desprenderse del misil para buscar un blanco específico. Los soviéticos respondieron. Si cada blanco era, por así decirlo, un silo de lanzamiento de un ICBM, era posible, entonces, lanzar un ataque arrollador con tantas cabezas nucleares como para devastar los ICBM del adversario y dañar seriamente su capacidad para lanzar un ataque de represalia.

A medida que los experimentos en Estados Unidos se fueron desarrollando en la dirección de los MARV (misiles de cabezas maniobrables), capaces de calcular si un blanco específico ha sido alcanzado, y si así es, dirigirse a un segundo blanco, la complejidad de la especialización pasó a ser asombrosa. Esto no afectaría a los SLBM, que seguirían siendo el punto fuerte de la capacidad de respuesta. Sin embargo, si cualquier bando logra detectar los submarinos cargados con armas nucleares que navegan en aguas profundas, éstos podrían convertirse en blancos de un primer ataque y ser destruidos.

La guerra de las galaxias

Mucho más inquietante era el hecho de que si cualquier bando desarrollaba una defensa sustancial contra los misiles nucleares del adversario, el equilibrio de la disuasión que representaba MAD se habría roto. En los años 60, ambas superpotencias experimentaron con los ABM (misiles antibalísticos), capaces de interceptar y destruir los misiles enemigos, pero resultó demasiado costoso y potencialmente desestabilizador. En marzo de 1983, el presidente Reagan anunció su decisión de crear un sistema defensivo estacionado en el espacio, llamado oficialmente Iniciativa para la Defensa Estratégica (SDI), más conocida por el nombre de "guerra de las galaxias". En su forma más ambiciosa, basada en un elaborado sistema de láser y de armas en el espacio que funcionarían con rayos de partículas, preparadas para destruir un ataque nuclear soviético, la SDI sería probablemente demasiado cara y ni mucho menos de una eficacia al cien por cien. La idea de Reagan era que, una vez desplegado, el sistema de defensa de la SDI volvería a las armas nucleares completamente inservibles como armas ofensivas. Pero era más factible pensar en un sistema menos ambicioso para proteger los silos de los ICBM.

El control de armamento y el desarme

Existía, desde luego, un enfoque alternativo, que consistía en negociar el desarme mutuo. Desde los años cincuenta, ha habido una creciente presión de los grupos pro-desarme, como el CND (Campaña para el Desarme Nuclear, en Gran Bretaña), a favor de un desarme nuclear unilateral, según el cual un bando renunciaría a su armamento nuclear con la esperanza de que el adversario hiciera lo mismo. Pero la posibilidad de que esto se llevara a la práctica, en un mundo minado por la desconfianza y afectado por la guerra fría, era escasa. En su lugar, las superpotencias enfocaron el problema según el principio de control de armamento, diseñado para crear y mantener un equilibrio central, aunque en buena medida inestable, basado en la MAD. A finales de los años sesenta, a medida que la tecnología ABM amenazaba ese equilibrio, estadounidenses y soviéticos se reunieron para discutir sobre el control de sus arsenales, y al cabo de tres años de negociaciones, en 1972, firmaron un tratado ABM, por el cual se limitaba el despliegue a sólo dos sistemas en el territorio de cada una de las potencias. El tratado fue firmado como parte de las negociaciones SALT. Este acuerdo fue afinado en Vladivostok, en 1974, para imponer "techos" al número de ingenios nucleares (bombarderos, ICBM y submarinos) desplegados por cada bando. El proceso siguió adelante con la firma del tratado SALT II, en 1979, cuando los techos fueron reducidos, aunque la invasión soviética a Afganistán, en diciembre de 1979, impidió que el Senado de Estados Unidos ratificara el tratado.

Otros intentos de avanzar en la problemática del control de armamento o del desame fracasaron al entrar ambas superpotencias en lo que se ha denominado "Nueva guerra fría" a comienzos de los años 80. La continuación de los tratados SALT, conocidas como START (Tratado de Reducción de Armas Estratégicas) apenas avanzó. Otros intentos similares para difundir el principio de control de los arsenales convencionales (no nucleares) en Europa -los MBFR (tratados de reducción mutua y equilibrada)- tuvieron peores resultados, y después de quince años de negociaciones llegaron a su fin y fueron reemplazados por una nueva modalidad, la serie de tratados sobre fuerzas convencionales en Europa. Ambas partes comenzaron a actualizar y aumentar sus sistemas nucleares de alcance medio (misiles estacionados en y dirigidos contra Europa), si bien durante el gobierno de Mijail Gorbachov la Unión Soviética adoptó posiciones más flexibles. Las dos superpotencias acordaron en diciembre de 1987 abolir todas las fuerzas nucleares intermedias (FNI), especialmente los misiles soviéticos SS-20 y los Pershing II, de Estados Unidos, además de los misiles de crucero estacionados en tierra. Dispuestos a recortar los gastos de defensa, Estados Unidos y la Unión Soviética continuaron las negociaciones START, aunque no se registraron nuevos avances hasta 1991, fecha en que se firmó un tratado para reducir los arsenales estratégicos a 6 mil cabezas por cada bando, hacia 1998. Esto anunciaba una nueva era en las relaciones entre las grandes potencias, pero la disolución de la Unión Soviética produjo suficiente inquietud en Estados Unidos como para no descartar del todo la Guerra de las Galaxias.

En 1991, los presidentes Bush y Gorbachov anunciaron que todos los misiles tácticos estacionados en tierra serían eliminados, y que la OTAN había decidido unilateralmente desmontar el 60% de su armamento nuclear. Sin embargo, el problema de la proliferación (la llegada de las armas nucleares a estados que no las poseían hasta entonces) sigue aumentando. Por ejemplo, existen pruebas de que Irak y Corea del Norte tienen una inquietante capacidad nuclear. La disolución de la Unión Soviética en 1991, dejó armas nucleares estratégicas estacionadas no solo en Rusia sino también en Bielorrusia, Ucrania y Kazajistán, países que acordaron una eventual transferencia de estas armas a Rusia para que las destruyera.

Armas químicas y biológicas

El gas de cloro fue usado por los alemanes contra los rusos en enero de 1915, y contra los británicos y los franceses en Flandes, tres meses mas tarde. A pesar del desarrollo de las máscaras antigás, ambos bandos hicieron mucho daño con el uso masivo de gases durante la I Guerra Mundial. Los alemanes reemplazaron el cloro con un gas más letal, el fosgeno, y (en 1917) con el gas mostaza, un agente abrasivo que fue usado a menudo durante la contienda. Debido al rechazo suscitado por el empleo de estos gases, se acordó una prohibición internacional de las armas químicas (gases venenosos y nerviosos) en 1925, pero esto no impidió que los iraquíes los usaran contra los rebeldes kurdos en Halabja, en marzo de 1988.

Durante la Guerra del Golfo, en 1991, se temió que los iraquíes utilizaran armas químicas y biológicas (virus) contra las fuerzas de la alianza liderada por Estados Unidos, o contra la población de Arabia Saudí e Israel. Al final, la amenaza no se materializó, pero la inquietud internacional a propósito de la proliferación y abuso de armas químicas y biológicas aún existe. Es posible que actualmente numerosos países estén en posesión de estas armas, a menudo descritas como la "bomba atómica de los pobres".

Hay dos tipos de gases venenosos: gases asfixiantes, como el fosgeno, que ataca los tejidos de los pulmones y dificulta la respiración, y gases abrasivos, como el gas mostaza, que causan quemaduras horribles. Los gases nerviosos -como el tabún y el sarin- dificultan el control muscular e impiden respirar, mientras que armas biológicas transportan gérmenes de enfermedades mortales como la peste o el ántrax. Es relativamente fácil producir y almacenar en secreto los elementos constituyentes de estas armas, que pueden ser lanzadas con misiles o bombas.

Sin demasiado éxito, se ha intentado controlar la proliferación de armas químicas y biológicas en diversas oportunidades. En 1972, una conferencia internacional prohibió las armas biológicas, pero ha sido más difícil encontrar fórmulas para definir o identificar las armas químicas. Es casi imposible distinguir las industrias de armas químicas o biológicas de aquellas industrias cuya producción está destinada a fines pacíficos.

La combinación de elementos químicos y biológicos con la avanzada tecnología de misiles es capaz de infligir un daño preciso y devastador al enemigo sin necesidad de movilizar ejércitos, que es una solución siempre más costosa. Estas ventajas han sido un acicate para la generación de este tipo de armamento. En años recientes, tanto Estados Unidos como la ex Unión Soviética acordaron reducir sus arsenales, si bien un acuerdo internacional más amplio para poner fin a la producción, almacenamiento y uso de todas las armas químicas aún no ha sido establecido.